FACTORES DE RIESGO DE SUFRIR ESTE TIPO DE LESIONES

Habitualmente todas las personas que practicamos deporte estamos expuestas a sufrir lesiones de grados variables y en distintas partes de nuestro cuerpo, siendo en mayor frecuencia en extremidades.

Estas lesiones implican reposo y estrategia para superarlas, considerando que son períodos de tiempo inevitables en la vida deportiva y más bien significan preparar nuestra anatomía para un reinicio en nuestras actividades favoritas.

Una de estas lesiones en mención es la fractura por estrés, cuya aparición es más frecuente de lo que pensamos y el tratamiento y manejo dependen fundamentalmente de un diagnóstico acertado por especialistas acreditados. Se conceptualiza como una disrupción ósea precedida de lesiones inflamatorias periósticas crónicas.

Las localizaciones anatómicas más frecuentes en este tipo de lesiones son: los huesos metatarsos (conjunto de 5 huesos del medio pie), la tibia, el calcáneo, entre otros.

Los grupos humanos más propensos a desarrollar estas lesiones óseas son: los corredores, quienes exponen a paquetes óseos a una sobrecarga de impactos repetitivos con entrenamientos constantes de poca variación de distribución de carga); y militares, los cuales realizan actividades físicas intensas con cargas de campaña a hombros, aumentando de manera exponencial el riesgo de sobrecarga ósea, sobre todo en piernas.

Los afectados buscan consulta por dolores inespecíficos de aparición súbita y de intensidad progresiva en un punto específico de la extremidad. La primera ayuda diagnóstica es la radiografía. Sin embargo, este tipo de lesiones en grados bajos no se logran identificar en estos exámenes, por lo que se debe recurrir a otros recursos de ayuda como la tomografía y/o la resonancia magnética para evaluar el hueso y los tejidos circundantes a plenitud.

Es muy importante la lectura del cirujano ortopédico y del radiólogo para llegar a un diagnóstico correcto y plantear las alternativas de recuperación y superación de lesión para un retorno exitoso a las actividades habituales.

Existen por lo tanto factores de riesgo para tener una fractura por estrés: deportes específicos, pie plano, pronación excesiva, rigidez de los músculos tibiales, lesiones previas, estado nutricional, entre otros.

CLASIFICACION

La clasificación habitual en la evaluación de las fracturas o lesiones por estrés es la de Fredericson, la cual se realiza a través de la resonancia magnética.

Esta clasificación incluye 6 grados que van de 0 a 4, siendo subdividida en 4a y 4b.

La estrategia de recuperación dependerá del grado hallado y a la ubicación anatómica de la lesión.

El Dr. Barandiarán, considera un error suspender la actividad deportiva o física de manera absoluta, recomendando además de terapia física deportiva intensa, el desarrollo de actividades complementarias que incluyen el trabajo de fortalecimiento muscular, la preservación de la capacidad cardioventilatoria con deportes que no generen impacto, manteniendo de esta manera vigente la práctica deportiva y cuidando los puntos afectados.

Se pueden asociar períodos limitados de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios que ayuden a aliviar los síntomas. En grados avanzados se podría también inmovilizar temporalmente la extremidad para lograr una recuperación satisfactoria.

Fuente: Dr. Miguel Barandiarán, Cirujano Ortopédico | Traumatologia Deportiva | Fracturas

#AtletasPeru
#VivConPasion


Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here