CANTIDAD Y CALIDAD DEL SUEÑO

El sueño podría ser definido como un estado de reposo físico y mental en el que una persona atraviesa por un estado relativamente inactivo e inconsciente asociado a procesos de recuperación, interviniendo en numerosas funciones biológicas” (Caia, Halson, Scott, & Kelly, 2017)

La cantidad y calidad del sueño desempeñan un papel importante en el rendimiento físico y la prevención de lesiones, en la capacidad de aprendizaje, el estado anímico y la motivación del deportista, conceptos esenciales en largos periodos de entrenamiento y competiciones.

El sueño y el descanso no solo son fundamentales para el ciudadano de a pie, para mejorar su salud a nivel global y prevenir problemas psicológicos de toda índole: en el caso de los deportistas de alto nivel, es más que eso: repara el daño muscular y asegura una mejor y más rápida recuperación de lesiones.

Según la doctora Paula Giménez, Directora de la Unidad del Sueño de HLA, “El sueño se organiza en ciclos de 90 minutos aproximadamente, en los que alternan las fases de sueño no REM (fases I, II y III) y el sueño REM. En los primeros ciclos predomina el sueño de ondas lentas (fase III), mientras que al final de la noche lo hace el sueño REM”.

Asimismo, la especialista indica que “al sueño no REM se le atribuyen funciones de conservación de la energía y recuperación del sistema nervioso: la secreción de la hormona de crecimiento, durante la fase III, es fundamental para la regeneración tisular. Esta fase del sueño es un estímulo para determinadas hormonas anabólicas que aumentan la síntesis de proteínas y movilizan los ácidos grasos libres para suministrar energía, evitando así el catabolismo de aminoácidos”.

¿Por qué es tan importante en el deportista de alto nivel?

Este proceso es particularmente interesante en la población deportista, que requiere altas tasas de reparación del daño muscular. Mejoras en las destrezas motoras se asocian con la fase II de sueño no REM y la densidad de la expresión de los husos de sueño o Spindles (grafoelementos de sueño propios del sueño lento superficial). El sueño REM está implicado en funciones cognitivas: aprendizaje, consolidación de la memoria y regulación emocional, funciones importantes en atletas”.

¿Cuánto deben de dormir?

Se aconseja a los atletas que duerman de 9 a 10 horas. La pérdida aguda o crónica de sueño se ha asociado a lesiones deportivas definiéndose el término ‘fatigue-related injuries’ que se relaciona con dormir seis horas o menos antes de la lesión.

La pérdida de sueño aumenta el riesgo de lesiones por sobreestiramiento, pudiendo asociarse al descenso del control postural y propioceptivo y a una reducción de la concentración, la atención y el tiempo de reacción observados tras la pérdida aguda de sueño. “Se ha asociado la pérdida aguda de sueño a una reducción de la recuperación muscular tras una lesión, al disminuir la síntesis de proteínas que repara la lesión muscular” indica la Dra. Giménez.

Fuente: WEB DEPORTE Y VIDA

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